¡Gracias, “ternuritas”!:Ricardo Alemán (El Universal)

Por Ricardo Alemán, publicado en El Universal

Gracias, integrantes del #YoSoy132, por ratificar que dentro y fuera de Televisa son la misma impostura. Gracias por confirmar que el supuesto apartidismo que blandieron como bandera no fue más que un engaño y que, a la vuelta del tiempo, terminaron convertidos en grosero coro de aplaudidores de una causa partidista.

Gracias por exhibir que sucumbieron “al primer cañonazo de fama y popularidad” y que son capaces de venderse al mejor postor, incluso a la terrible mafia del poder, representada por Televisa. Gracias por desmitificar la supuesta democracia popular de su movimiento, convertido en mafia populachera vertical y autoritaria.

Gracias por esgrimir una supuesta lucha en favor del progreso y la modernidad y que, al final de cuentas, terminó exhibida como una lucha decimonónica, rancia y carente de toda viabilidad. Gracias por exhibirse como uno de los grupos sociales más atrasados, conservadores y retardatarios de la historia mexicana.

Gracias por ratificar que la chabacana exigencia por democratizar los medios no era más que una consigna busca-chamba; carente de sustento y que terminó en un grito “engañabobos”. Y gracias porque a la primera de cambio los “ternuritas” se dejaron fichar por la “corrupta”, “malévola” y “opiacea” Televisa. Y gracias porque con ese fichaje confirmaron que la malvada Televisa “todo lo compra”.

Gracias por regalar al respetable del graderío una estampa de cuerpo completo de que Televisa no sólo es plural, tolerante autocrítica y sensible a las cusas populares sino que —con tal de lavarse la cara— hasta tiene en sus filas a las mafias más rabiosas, como la del #YoSoy132. Y gracias porque no hay duda de que en poco tiempo también habrá espacio en Televisa para el SME, Antorcha Campesina, la CNTE, Atenco… quienes acompañarán a los “ternuritas”, reducidos a su versión de “¡cositas!”.

Gracias por esa monumental enseñanza a toda la sociedad mexicana —verdadero prodigio didáctico—, de que la congruencia, lealtad, los principios y los valores no importan un pepino. Y sobre todo gracias porque una vez que consiguieron un “huesito” en el Canal de las Estrellas, ya nadie porta y menos defiende la camisera emblema del #YoSoy132.

Gracias por la experiencia irrepetible de verlos tratar de imponer su razón a punta de gritos y sombrerazos; al mismo tiempo que dicen defender sus “derechos” atropellando los de terceros. Gracias por pregonar su vena fascista y nada democrática, al gritar a los cuatro vientos, en horario AAA, que exigen cabezas y horarios —y hasta el extermino de sus críticos— para imponer su chabacano remedo de democracia.

Gracias por corroborar que son aprendices de mafia organizada que, como cualquier otra —plagada de oportunistas, maniqueos y ambiciosos sin límite—, amenaza a empresas mediáticas para luego poner en práctica el cobro de piso. Gracias, porque luego de patear y escupir a los medios les exigieron espacios, pantalla, radio y la publicación de artículos. Gracias porque en cada una de sus acciones confirman su cultura mafiosa que favorece a un puñado de causas que se rigen por el odio y el resentimiento social.

Gracias por sacar a la luz la grave crisis en las universidades públicas y privadas en donde, entre otras carencias, existe un gravísimo rezago en la enseñanza del periodismo y la comunicación. Gracias por recordarnos que el activismo en México sigue en pañales, al grado de que cualquiera con una manta y un altavoz pregona su revolución de clóset, que sirve sólo para conseguir chamba. Y gracias porque, en el fondo, más que revoluciones aparecen luchas de egos pubertos, versiones juveniles de Gerardo Fernández Noroña, como es el caso del locuaz Attolini.

Gracias por confirmar la acertada definición de Ciro Gómez Leyva, quien los llamó “jóvenes viejos”, ya que defienden lo más rancio de la abuela izquierda mexicana.

Gracias por exhibir la mentira de que las redes sociales son medios marginales y que, por ello, las televisoras hacen y deshacen con los pobres ciudadanos indefensos. Gracias, porque nos dejan clara su vejez, cuando en lugar de emplear su “talento” en las redes sociales, pelean por un espacio en la pantalla chica que ya no es —o no debiera ser— alternativa para los jóvenes.

Gracias, porque con su ejemplo reafirman que en México no es más exitoso quien tiene mayor talento o es mejor estudiante. Gracias porque ratifican que el que transa avanza. Gracias por dar la razón a quienes cuestionamos lo chabacano de su movimiento… y gracias porque de “ternuritas” algunos avanzados ya pueden ser llamados ¡cositas..!

¡Gracias cositas..!

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