¿Sin filtro? (Milenio)

Por Roberta Garza, publicado en Milenio

El pasado fin de semana el New York Times se pronunció a favor de Barack Obama. La palmada al hombro fue acompañada de una profusa explicación de motivos: las políticas del presidente y candidato relativas a salud pública, educación y economía, entre otros temas, fueron desmenuzadas para concluir que, para el periódico, Obama es la mejor opción.

¿Esto empaña la imparcialidad del diario? No. Nadie duda de que, si Obama comete algún ilícito, el Times estará entre los primeros en cubrirlo. ¿Esto implica alguna presión para los trabajadores? No. Quienes trabajan en el diario pueden votar por quien quieran, y pueden decir que votarán por quien quieran, sin el menor riesgo para sus empleos. ¿Esto es un atentado contra la democracia, un intento de manipular al público desinformado por parte de un corporativo ambicioso? No: un poco como el matrimonio entre gays, que solo es visto como una amenaza contra la familia tradicional por el discurso fascista propio del cristianismo más conservador y palurdo.

¿Qué hubiera pasado de haber sucedido esto en México? Si, digamos, Televisa hubiera anunciado abiertamente que su gallo era Peña Nieto, o La Jornada que apoyaba con todo a Rayito. ¿Qué si estos y otros medios hubieran hecho explícitas sus preferencias en un acto de congruencia ante sus lectores y de respeto hacia el público en general? Pues que los adalides de la democracia y la transparencia les hubieran armado su bloqueo callejero, con huevazos incluidos, acusándolos de vendidos, manipuladores y antidemocráticos. Cuando menos, al primero.

Y es que la objetividad o imparcialidad periodística no está en carecer de filias y fobias, sino en el compromiso con la información y la inteligencia a pesar de éstas: Peña Nieto no fue el único candidato cuestionable ni Televisa la única empresa criticable, y que los 132 torquemadas se hayan erigido en próceres a través de ese discurso reducido y enconoso es tanto como usar el recurso barato y visceral de la estrella amarilla de los nazis o la letra escarlata de los puritanos.

No sé a quién sorprende que algunos de esos chicos estén ahora, con un balbuceo de deslindes, repitiendo más o menos las mismas consignas insustanciales, pero con mucha iniciativa, desde las pantallas de Televisa. Empresa que, por cierto, es la ganadora del ajo: vender entretenimiento y diversión es su especialidad, y tener en exclusiva el acto de malabarismo más cotizado del momento no es logro menor. Ya es otro asunto si alguien se lo toma más en serio.

Consultar nota original

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s