¿Por qué fallaron las encuestas? (Sinembargo)

¿Por qué fallaron las encuestas?

Por: Salvador Camarena (Sin embargo)

La salud de María de las Heras está en mal momento. Ha sido así durante semanas y muchos le deseamos pronto y completo restablecimiento. Su última encuesta electoral es reconocida, otra vez, como la más exacta con respecto a los votos emitidos en una elección presidencial. Le ocurrió antes en el 2000 y en el 2004, cuando en solitario apuntó la ventaja de Vicente Fox en México y de José Luis Rodríguez Zapatero en España, respectivamente. En esta ocasión, el 26 de junio publicó sus números: calculaba 40% para Enrique Peña Nieto y 33% para Andrés Manuel López Obrador.

Aunque en los últimos días se habla menos al respecto, la incógnita sobre qué pasó con las encuestas que presentaron otros números, alguna de ellas, la de Milenio-GEA ISA, con al menos diez puntos porcentuales de diferencia con respecto del cómputo final, es un tema que seguirá a debate, pero no es un asunto necesariamente nuevo.

En Por quién vamos a votar y por qué (Editorial Aguilar, 2006), María de las Heras ya sostenía que hacía falta repensar, y discutir, sobre las metodologías de las encuestas en México. Reproduzco enseguida algunos párrafos de ese libro de la directora de Demotecnia. Como podrán ver, parece que volvimos al punto de incertidumbre sobre lo que nos pasa con las encuestas que la autora ya advertía antes incluso de las elecciones de hace seis años. Siguiendo a María, mientras no se haga una reflexión más crítica y exhaustiva al respecto estaremos en riesgo de enredarnos en los números de las encuestas, como nos ha pasado en 2012. Aquí los extractos. Coincidirán conmigo en que no tienen desperdicio.

* En aquellos primeros años de la década de los noventa, pude comprobar en múltiples y diversas ocasiones que estimar escenarios electorales basándose sólo en las preferencias electorales que los entrevistados aseguran tener, conlleva sesgos importantes en las estimaciones. Según mis datos, los métodos tradicionales de estimación –léase los importados de Estados Unidos— no podían aplicarse tal cual a culturas político-electorales como la mexicana: aquí hay muchísimas más personas que se dicen dispuestas a votar cuando en realidad no tienen la menor intención de hacerlo; y no sólo eso: la proporción de electores que realmente acude a las urnas no es una variable independiente del partido político o el candidato que prefieren; de hecho, hay una fuerte correlación entra las dos variables.

En aquellos años eran muchísimos más los que decían que votarían por el PRI que los que en realidad lo hacían; en el caso del PAN también eran más, pero no tantos, y donde se encontraba una correlación casi perfecta era en el PRD.

Para todos los encuestadores era evidente que el PRI obtenía un porcentaje menor de votación que el esperado por las encuestas preelectorales, pero la mayoría se contentaba justificándolo con el muy socorrido pretexto de “los indecisos”, electores que en el último momento decidían votar y lo hacían por cualquier partido menos por el PRI.

* Esta teoría de “los indecisos” que votan en el último momento no explicaba el problema; tampoco permitía pensar en ninguna solución para corregir el sesgo de las encuestas porque sólo dependía de que esos electores no decididos tomaran una decisión, y según la propia teoría no lo harían hasta que estuvieran ante las urnas. Entonces, ¿cómo pretender que los encuestadores lo adivináramos días antes de la elección? Al no haber solución no se hacía nada y seguían produciéndose escenarios electorales sesgados.

* Si votaban por el PRI más personas que las previstas por un encuestador, se decía que hubo fraude electoral; si votaban menos de las esperadas, se hablaba de que la resistencia al cambio de sindicatos y organizaciones afines al Revolucionario Institucional habían impedido que votaran quienes lo harían por el tricolor.

*Se acercaba el año 2000 y según mis cálculos la sobreestimación del PRI en las encuestas tradicionales resultaba engañosa; tanto, que no se vería que el PAN y quien fuera su candidato tendrían posibilidades reales de arrebatar al tricolor la Presidencia.

* En aquella ocasión (año 2000), mi escenario electoral se hizo público al mismo tiempo que el de otros encuestadores, y sólo había dos caminos para explicar por qué las otras encuestas no habían visto la ventaja blanquiazul que la mía detectó: aceptar que como lo había venido diciendo desde años atrás, el método utilizado no servía para estimar con precisión posibles escenarios electorales, o reaccionar como finalmente lo hicieron la mayoría de mis colegas: concediéndome la medalla de la puntería y nada más.

Lo más sensato hubiera sido que por fin nos sentáramos a discutir este asunto de los electores que no votan y desarrolláramos una técnica acorde con nuestra muy particular cultura política. De hecho, se hizo un intento en una reunión organizada por el IFE poco después de la elección, cuyas memorias están publicadas. Pero, siendo honestos, de poco sirvió el esfuerzo porque la mayoría de los encuestadores que acudieron al debate seguían más preocupados por demostrar que no se habían equivocado en sus pronósticos e insistieron en echarle la culpa a “los indecisos”, quienes a partir de entonces tomaron un nuevo nombre de que se echa mano cada vez que se puede: “el voto útil”.

Lo preocupante no es que los encuestadores no podamos predecir con precisión los resultados electorales. En todo caso sería lo de menos. Lo que realmente importa –por lo menos en mi opinión—es que esa falta de exactitud en los escenarios electorales previos a las elecciones se debe a que no hemos sido capaces de entender y distinguir las actitudes políticos-electorales de los públicos y, al no entenderlas a cabalidad, mal papel hacemos al tratar de orientar los análisis y las decisiones.

Nota original

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s