Tuiteros, los ‘detectives electorales’ de López Obrador

Por Óscar Balderas  @oscarbalmen

En 2012, los usuarios de Twitter debutaron como actores políticos en una elección presidencial: incomodaron a los candidatos, les exigieron un proyecto de nación, salieron a las calles a protestar, llamaron al voto… y también se estrenaron como detectives de delitos electorales.

Con un celular en la mano o una cámara de aficionado, cientos de tuiteros documentaron presuntas irregularidades antes, durante y después de la jornada electoral, que la izquierda las ha utilizado como la base del expediente de su petición de invalidez de los comicios presidenciales.

Martí Batres, político cercano al candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, gestionó personalmente la cuenta @CoordAMLO durante los cinco días previos a la elección del 1 de julio, desde donde operó con el objetivo de concentrar lo que encontraron los “detectives de las redes sociales”.

“La cuenta @CoordAMLO permitió entregar 441 denuncias al Instituto Federal Electoral y al Tribunal Electoral (del Poder Judicial de la Federación); más del 90% de estas denuncias vinieron de Twitter, y el resto de otras redes sociales.

“La gente comenzó a subir a la red denuncias de situaciones que encontraban. Por ejemplo, algún tuitero estaba al tanto de que en una colonia había una bodega de despensas. Acudía con su teléfono, filmaba y subía la información. Nosotros la retomábamos y la guardábamos, o nos la entregaban directamente”, relató Batres a ADNPolítico.com.

El perredista aseguró que sin el apoyo de los usuarios de Twitter, la izquierda tendría sólo una tercera parte de todo el expediente que envió a las autoridades electorales para solicitarles que invaliden los comicios y llamen a una votación extraordinaria.

La coalición Movimiento Progresista exige castigar el presunto rebase del tope de gastos de campaña del priista Enrique Peña Nieto, así como la compra de 5 millones de votos.

“Yo diría que dos terceras partes, arriba del 65% de lo que se entregó como pruebas, tienen origen en Twitter. Así de importante ha sido”, señaló Batres, diputado federal electo por la vía plurinominal.

La mayoría de estas pruebas, refirió, son por compra de votos a cambio de tanques de gasolina, materiales de construcción, tarjetas telefónicas, tarjetas de débito y hasta regalos como fundas para laptop. El 40% se recabó en el Estado de México y Veracruz, ambas entidades gobernadas por el PRI.

“Ha sido un trabajo también de recabar las pruebas y limpiarlas, presentar las que tienen sustento, apartar las que podrían no ser ciertas y que circulan en internet y entregarlas a las autoridades electorales para que investiguen lo que les toca”, indicó.

Pese a ello, el contenido del expediente de petición de invalidez del proceso electoral tiene inconsistencias: desde llamar “panista” al exgobernador priista y artículos de opinión en lugar de hechos hasta faltas de ortografía.

“El documento que ha presentado (el Movimiento Progresista) a las instancias judiciales podrá tener 638 páginas, pero sigue siendo un texto apresurado, descuidado, flojo. Difícilmente se puede pedir que se limpie la elección con un escrito tan desaliñado”, escribió el analista político Jesús Silva-Herzog en su artículo “La pereza del conspiratista”.

“Aún bajo los códigos de la expresión abogadil, es un escrito pésimamente redactado, plagado de faltas de ortografía y descuidos asombrosos, como llamar panista a Enrique Peña Nieto”, agregó.

Apenas este martes, la periodista Carmen Aristegui presentó una denuncia ante el IFE contra la coalición “Movimiento Progresista” por usar su voz en el spot “Miles de pruebas del fraude 2012”, que forma parte de dicho expediente; los izquierdistas ni siquiera le habían avisado que utilizarían sus palabras en televisión.

“Las pruebas están ahí, son fuertes, son concluyentes. La gente de Twitter hizo su trabajo bien, falta que el Tribunal haga lo mismo y limpie la elección.

“Obviamente, si hubiéramos tenido esta vigilancia, esta velocidad, se hubiera podido transmitir con mucha más rapidez todos los fenómenos extraños del chanchullo de 2006. En esta ocasión fue diferente; Twitter nos hizo toda la diferencia”, afirmó Batres.

Jaime Cárdenas, representante del Movimiento Progresista ante el IFE, precisó que esas 441 denuncias están alimentadas de más de 10,000 fotografías, videos, testimonios o tuits.

“Sobre todo fueron irregularidades cercanas y durante el día de la elección relativas a la presión del voto, violencia física en las casilla, propaganda afuera de casillas. Incluso hay videos de Twitter donde un señor en el Estado de México se lleva una urna y es alcanzado por ciudadanos”, relató en entrevista.

Y aunque aún siguen llegando supuestas pruebas, su desahogo podría concluir después de semanas e incluso meses de que los magistrados electorales emitan la declaración de presidente electo, cuya fecha límite es el 6 de septiembre.

Los magistrados tendrían que resolver cerca de 10 demandas al día a partir de este miércoles para dar cauce a todas las denuncias y que el trabajo de los “detectives” en Twitter tenga alguna repercusión real.

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