Conferencia de OMCIM/ 05jul12

Reporte OMCIM sobre observación electoral de medios de comunicación y redes sociales: Necesario buscar la distensión.

 

Jueves 5 de julio, 2012

  • Un éxito la campaña de autorregulación #NoTeEnredes que OMCIM promovió en los días previos y durante el día de la elección. Se logró el objetivo de generar conciencia entre autoridades del IFE y el grupo Milenio de que su identidad estaba siendo suplantada en Twitter, generando desinformación. 
  • Pero en este período postelectoral continúan las prácticas de desinformación, acoso y odio contra los adversarios políticos, por lo que Omcim reitera la alerta de su campaña #NoTeEnredes para reportar las cuentas de Twitter que mediante el anonimato o la suplantación de identidad divulgan mentiras, rumores y amenazas.
  • OMCIM hace un llamado a estar conscientes de que las redes sociales todavía en estos momentos están siendo utilizadas por expertos en propaganda que pueden manipular videos o fotografías de documentos o generar otras prácticas de desinformación.
  • La observación electoral de OMCIM es un ejercicio inédito que promueve el uso responsable de las redes sociales tanto por parte de los políticos, los periodistas y los usuarios en general.
  • OMCIM, CosmoCiudadano y México con Paz recuerdan su llamado  a los actores políticos, a los medios y a los usuarios de redes en general para promover una comunicación política que se deslinde del discurso de odio y la mentira,  promoviendo el intercambio libre de ideas y la construcción de paz.
  • La recomendación a los usuarios de las redes es que verifiquen la información antes de difundirla ya sea por correo electrónico o por sus cuentas de Twitter o Facebook.

 

Lo que vimos el 1 de julio en los medios de comunicación y redes.

El caso del IFE.- El viernes 30 de junio el IFE logró que su cuenta fuera certificada por Twitter, lo que hizo posible que las cuentas apócrifas fueran suspendidas de manera más rápida. Así sucedió con la primera cuenta apócrifa que reportó OMCIM el jueves 29 de junio. No obstante, para el día de la elección se creó otra cuenta apócrifa con el nombre de @IFE_Elecciones. Esa cuenta se montó sobre lo que era la cuenta paródica @1ro_noticias, para conservar la identidad (el número de seguidores). Los usuarios de Twitter reportaron el hecho a OMCIM y el observatorio alertó al IFE, lo que logró que la cuenta fuera suspendida poco después.

El caso Milenio.- Intensificó sus denuncias de que la cuenta @Milenio_Noticia suplantaba su identidad. También advirtió a sus lectores de la circulación de fotocopias de un ejemplar apócrifo que informaba sobre la supuesta declinación de una candidata.

La cuenta @iopezobrador fue reportada por numerosos usuarios y OMCIM estuvo difundiendo numerosas alertas durante el día, además de destacarla en su página https://elecciones2012mx.wordpress.com/noteenredes/ .

OMCIM recomendó a Ricardo Torres Origel, senador del PAN, que si compartía con sus seguidores información de la cuenta @Brozo_TV les dijera que era una cuenta paródica.

OMCIM: Un ejercicio de observación electoral inédito

El día de la jornada electoral, representantes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo visitaron el centro de monitoreo que se instaló en la Universidad Iberoamericana. Se les hizo ver que el proyecto de observación electoral OMCIM 2012  resulta inédito en varios sentidos.

En primer lugar porque si bien internet ya había jugado un papel destacado en los procesos electorales en México, esta es la primera ocasión en que las redes sociales aparecen como un actor relevante. Si bien desde el 2006 ya hay registros del uso de la red como campo de la batalla electoral, fue en este proceso de 2012 que hubo elementos particulares, como por ejemplo, la aparición de espacios como Twitter y Facebook y su uso estratégico por parte de políticos en campaña.  En el caso de Twitter se trata de una plataforma que de acuerdo con los datos públicos contaría con más de 10 millones de usuarios mexicanos;  en el caso de Facebook se trata de más de 25 millones de cuentas de acuerdo a cifras de la propia empresa.

Estas cifras por sí mismas serían suficientes para documentar la relevancia de estos canales. Basta con señalar que en México hay más usuarios de redes sociales que lectores de diarios.

Un uso responsable de las redes incide en la calidad del ejercicio democrático

Pero el fenómeno analizado por el observatorio no se enfocó en lo cuantitativo sino en lo cualitativo. El ejercicio de monitoreo y análisis puso el acento en las prácticas realizadas en estos campos que pudieran incidir, para bien o para mal, en la calidad del ejercicio democrático.

En ese sentido el observatorio se enfocó tanto en el comportamiento de los actores institucionales, entiéndase partidos políticos, candidatos, organismos electorales, medios de comunicación, como en el uso que actores informales dieron a estas mismas herramientas. El observatorio se enfocó en particular, en la aplicación de estos canales como vehículos para desplegar estrategias de información y desinformación por parte de los usuarios o equipos de campaña.

Lo que OMCIM observó durante el proceso electoral

El observatorio plantea las siguientes conclusiones con el objetivo de establecer una base que permita enriquecer la discusión bajo la premisa de que en este campo todavía hay mucho por construir. El propósito de las recomendaciones expuestas en este documento es abonar a la reflexión sobre el uso crítico de las mismas, ya sea en nuestro papel de instituciones,  de usuarios /consumidores pasivos o de usuarios/generadores de contenido.

Primero. Las redes sociales fueron importantes en el reciente proceso electoral por las siguientes razones: buena parte del contenido de la red encontró eco fuera de la misma. Como ocurre con otros temas, lo que vimos fue la integración de un ecosistema de información que cada vez distingue menos entre los contenidos que circulan por la red y los contenidos de los medios tradicionales.

Las redes fueron también un gran espacio de la conversación de los ciudadanos que convirtieron al tema electoral en un objeto de conversación cotidiana. Bajo esa lógica las redes sociales fueron vistas como campos estratégicos de la disputa electoral lo que derivó en el despliegue de recursos y estrategias de los diferentes aspirantes para tratar de incidir en este terreno y por esta vía marcar la agenda de las pláticas de los usuarios de los medios y eventualmente la intención del voto.

Con ese fin los equipos de campaña no solamente desarrollaron canales formales sino que contaron con voceros no oficiales pero que en muchas ocasiones fueron identificados explícitamente con los partidos políticos afines. No obstante su carácter informal les dio  un margen de actuación distinto al de los canales institucionales. Esa ventaja en no pocas ocasiones fue utilizada para agredir y transmitir contenidos que de otra forma no habrían podido ser asumidos en público por los emisores originales.

En la campaña también fue notable la generación de cuentas automatizadas, llamadas bots, que de manera unísona buscaban la colocación de determinados temas. La batalla permanente por la colocación de hashtags (frases para identificar un tema con un actor político o actor social) y la disputa por producir “trending topics” (temas dominantes en la conversación de Twitter) fue uno de los elementos habituales durante los meses de campaña.

También fue evidente la creación de redes de personas-  pagadas o espontáneas -que se movilizaban en un solo sentido atendiendo las indicaciones explícitas o las corrientes de opinión sugeridas desde dentro o fuera de la propia red por los candidatos que buscaban colocar determinados temas.

En estos ejercicios se recurrió en muchas ocasiones a los discursos triunfalistas impulsando los éxitos de los aspirantes pero también  agresiones, descalificaciones, y humillaciones, acciones recurrentes por parte de los diferentes equipos de campaña.

Si bien durante este periodo se generó una controversia sobre si algunas de estas expresiones pudieran ser tipificadas como discurso de odio, no hay duda de que las descalificaciones y la violencia verbal sí estuvieron presentes y se utilizaron en algunas ocasiones como estrategia de señalización y estigmatización de diversos actores públicos, ya fueran candidatos, instituciones o integrantes de los medios de comunicación.

También durante este periodo de observación fue posible documentar la creación de cuentas de Twitter utilizadas para suplantar la autoridad de actores públicos conocidos. Si bien algunos de estos ejercicios se presentaron bajo el concepto de parodias muchos otros consistieron en claros intentos de suplantación de identidad.

Aunque estos elementos han estado presentes desde el origen de las redes sociales, y en algunos casos pueden constituir ejercicios de crítica valiosa, en no pocos casos las cuentas falsas fueron usadas como canales de desinformación para los usuarios de las redes sociales.

OMCIM ha dejado clara su postura de que no considera que la censura deba ser la norma que rija la convivencia en las redes sociales. Sin embargo, es pertinente destacar la necesidad de preservar estos espacios, en la medida de lo posible, como terrenos confiables para la circulación de información fidedigna, particularmente cuando se trata de instituciones establecidas.

A partir de estos elementos es que este observatorio plantea las siguientes recomendaciones para usuarios e instituciones.

Las instituciones deben verificar sus cuentas y hacer un uso responsable de las mismas. Cuando se trate de cuentas personales de un funcionario público es deseable que se aclare a los seguidores cuando los twits los envía directamente el titular de la cuenta.

Las instituciones y los personajes públicos deben detectar la circulación de cuentas paródicas o de suplantación de identidad para advertir al público sobre lo que sucede.

Los usuarios deben verificar la información comparando con varias fuentes. Esto con el fin de evitar la proliferación de rumores. Antes de difundir entre sus seguidores algo que les parezca gracioso o interesante conviene revisar si trae la marca de que la cuenta está certificada (una palomita azul).

A las figuras públicas y a los usuarios en general, recordarles que las amenazas de muerte son un delito que debe reportarse ante la policía cibernética.

 

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