Lázaro Ríos (Milenio)

Por Alberto Aguirre M., Publicado en Milenio

Su oficina es una pecera, literalmente. Sin persianas que impidan que editores y reporteros observen a quién recibe o con quién dialoga, Lázaro Ríos Cavazos ha mantenido el mismo estilo de liderazgo, a lo largo de la década que lleva al frente de la Dirección Editorial del Grupo Reforma.

Originario de Chihuahua, a punto de cumplir 55 años, este ingeniero industrial con posgrado en Desarrollo Organizacional (UDEM, 1987) se distingue del resto de sus homólogos de la prensa del Distrito Federal por su discreción y austeridad. Y claro, por su bonhomía. Además de su secretaria -que comparte con René Delgado, su director adjunto y principal consejero en materias periodísticas- sólo le acompañan dos asistentes, uno de ellos encargado de auxiliarle en el difícil trance de conducir por las calles de la ciudad de México, que al paso del tiempo ya es suya, pues aquí vive con su esposa y sus hijos.

Ríos Cavazos viaja con intermitencia. Pero desde que su jefe, Alejandro Junco de la Vega, decidió radicarse en Austin, Texas, por razones de seguridad, ha tenido que aumentar su movilidad. Hay semanas en las que además de pisar el Distrito Federal, está en Guadalajara y Monterrey al pendiente de la marcha de Reforma, El Mural, El Norte, Estado y las ediciones locales de Metro en las ciudades medias que rodean a la capital de la República.

A contrario sensu de lo cotidiano -hace ocho días por la noche-, las puertas de su oficina y de la oficina adjunta permanecieron cerradas. Y lo que resultaba más extraño: las televisiones que están frente a los escritorios principales permanecían encendidas. Quienes ingresaban tenían que acercarse a las pantallas planas para poder dialogar con los directivos de Reforma, quienes declinaron responder a cualquier llamada telefónica en ese momento.

Ya se había notificado al personal del diario que la casa de su Director Editorial había sido visitada por extraños. Un incidente por demás chocante, pues Ríos Cavazos vive en un condominio horizontal que cuenta con vigilancia permanente y un avanzado sistema de videovigilancia. De inmediato, quedó claro que no se trataba de un robo a casa-habitación, como no lo habían sido los otros tres allanamientos que ha sufrido en su vivienda, desde que llegó al Distrito Federal.

Sólo que esta vez, no sólo se trató de esta extraña incursión. Tres semanas antes, a la sede central de Reforma llegó el “testigo” de una conversación telefónica que Ríoz Cavazos sostuvo -por separado, por supuesto- con Erwin Manuel Lino Zárate, secretario particular de Enrique Peña Nieto, candidato presidencial de la coalición Compromiso por México, y con el presidente de Grupo Reforma.

“El contenido de las charlas era lo de menos, el mensaje era que estaba bajo vigilancia”, reveló ayer el Director Editorial del consorcio periodístico al Centro de Periodismo y Ética Pública. “La revisión de los aparatos de comunicación condujo a la conclusión de que era su teléfono celular personal el instrumento intervenido por escuchas desconocidos. ¿A qué podría deberse el acoso hacia su persona? No es fácil precisarlo, pues el abanico de temas publicados por el periódico es muy amplio”. La investigación de estos hechos, a cargo de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, aún no arroja resultados concluyentes.

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