Tardó dos horas #YoSoy132 en entregar carta en la Segob (Milenio)

Por Notimex, publicado en Milenio

Ciudad de México  • Poco más de 120 minutos de negociación, la colocación y el retiro de vallas y cercos de la Policía Federal, así como la salida de integrantes del SME fueron necesarios para que finalmente representantes del movimiento #YoSoy132 entregaran una carta en la Secretaría de Gobernación.

Desde muy temprano integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas cercaron el Palacio de Covián, aunque se sabía que aproximadamente a las 16 horas arribarían al lugar las y los universitarios que conforman el movimiento.

Mientras el secretario general del gremio, Martín Esparza, negociaba en las oficinas de la dependencia con el subsecretario de Gobierno, Obdulio Ávila Mayo, la concentración crecía.

Cerca de las 15:30 horas, el grupo de aproximadamente 250 estudiantes arribó por la avenida Bucareli, para entonces ya cerrada a la circulación vehicular, hasta topar con una valla metálica, colocada casi en la esquina con General Primm, a unos pasos de la Segob.

Atrás de la valla había un cerco de policías federales. Imposible entrar, pero las y los jóvenes no querían ingresar, sino entregar un documento.

La molestia por las rejas creció entre integrantes del movimiento #YoSoy132, pues insistieron que son universitarios y universitarias pacíficas; “somos estudiantes, no somos porros”, gritaban.

Tras solicitar la presencia de algún funcionario de Gobernación, se acercó el director de Atención Ciudadana y Concertación Política, Luis Carlos Migliavacca Monroy, quien propuso la entrada de una comisión de cinco personas. “¡Nooooo!”, fue la respuesta de la multitud.

Así pasaron casi 40 minutos de “idas y vueltas” del funcionario, quien se acercaba a la valla para dialogar con las y los muchachos y regresaba a la puerta de Gobernación, en la calle de Atenas, para hablar con el subsecretario Ávila Mayo.

El diálogo pareció romperse cerca de las 17 horas, pero al final Migliavacca se acercó con otra propuesta: retiramos la valla; cinco compañeros entran al patio de Gobernación y ahí, a la vista de todos, el subsecretario de Gobierno recibe el documento.

¡Sí! Esta vez aceptaron. Se retiró la Policía Federal, se retiraron las vallas metálicas y jóvenes universitarios y alumnas, muchos de ellos con rosas en las manos, caminaron lentamente tomados de los brazos contando “uno, dos; uno, dos”, acompasadamente para regular su paso.

Ya frente al Palacio pero en plena calle, el subsecretario los recibió y tras unos minutos de organización logística, mientras pedían espacio para los representantes de los medios de comunicación y las y los jóvenes aceptaban sentarse en el suelo para que todos vieran, comenzó el diálogo.

El subsecretario de la Segob ofreció apertura; el movimiento #YoSoy132 replicó, pero respondió con disciplina a la voz de sus propios compañeros. Se leyó el documento, el funcionario lo recibió y aseveró que se analizaría.

Sin que él quisiera, el diálogo empezó. Un joven con una camiseta blanca pintada con rayas rojas a manera de “máscara”, cuestionó porqué si el movimiento es pacífico, lo que el mismo subsecretario reconoció, les habían colocado vallas.

-“No eran para ustedes”, -atinó a contestar Ávila Mayo, quien aprovechó el momento para ofrecer apertura y respeto a la libertad de expresión.

-“Cuentan con todas las garantías para la libre expresión de sus ideas. Ningún joven en este país puede ni debe temer a la policía” –dijo el funcionario.

-“Ningún mexicano” -lo corrigió una muchacha.

-“Ningún mexicano” -asintió el subsecretario cuando ya nadie lo escuchaba, en medio de la gritería de júbilo.

Ya muy seria, una joven con un “piercing” en la nariz le exhortó mientras lo miraba a los ojos: “No nos vuelvan a poner vallas, porque si estamos hablando de un movimiento que busca la democratización y es pacífico, no tienen porqué ponernos vallas”. Ávila Mayo asintió.

La calurosa tarde estaba en pleno y caía directo sobre las jóvenes caras, mientras reportes del clima indicaban que el Índice de Radiación Ultravioleta mostraba niveles extraordinarios.

Se les ofrecieron garantías y se les ofreció entrar a la Secretaría de Gobernación.

-“No gracias, no es necesario”, contestó en un tono perfectamente educado uno de los muchachos, el mismo que le había dado al subsecretario una rosa blanca “en señal de paz y para demostrar que estamos tratando de dialogar”.

El asunto terminó cuando el subsecretario reingresó a Gobernación, aproximadamente a las 17:30 horas, dos horas después de que llegaron los jóvenes sólo para entregar una carta de una cuartilla.

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